sábado, 23 de mayo de 2020

Sin nombre...

...Solo bastó con que el reloj marcara las 3:00 P.m para que los latidos de su corazón fueran a la par de las alas de un colibrí, sus destrezas se convirtieron en movimientos torpes perturbado por la ocasión que se aproximaba, ¿qué le digo? ¿cómo la saludo? ¿qué hago, en qué me metí? Y demás preguntas típicas relacionadas con la pandemia que se había quedado a vivir.

Solo bastó que llegara el momento para experimentar movimientos involuntarios, risas nerviosas, miradas perdidas y gestos reforzados para ambietizar un escenario con demasiadas categorías a conversar. Ella estaba allí.

Se dio cuenta que no solo era una fotografía en las redes sociales, era real; inmejorable. Sus mejillas cambiaron de color cual camaleón que busca protegerse de su cazador, sus ojos titilaban y no era de frío y su sonrisa -¡Dios!- Ni el pedagogo mejor calificado podría explicarla. Perfecta.

Por ese instante recuperó su fe en la humanidad y notó que aunque apresen los cuerpos, las almas siempre se buscan como imanes, como rio al mar. Todo converge.

Se habló de todo, pero se habló de nada; mientras los adultos contaban sus fantásticas historias de juventud, había un silencio ensordecedor entre dos miradas intermitentes que en milésimas de segundos se decían que se extrañaban sin conocerse. Era extraño sentir que pese a no coincidir la sentía parte de su esencia, demencia.

Sus ojos transmitían virtudes, transparencia e inocencia; se llenaban por instantes de sueños que luego visitaban el exterior en forma de lágrimas.

Sus pupilas gritaba el deseo volar alto y no literal, pero sus alas las habían limitado, las quería recuperar. - Quiso abrazarla, pero dicen que las almas no salen de los cuerpos.

Conmovió tanto al universo su súplica interior que, afuera, en las calles, caían unas gotas de lluvia que reverdecian el follaje, hubo un silencio y dos almas que se alejaban nuevamente para solo volver a la virtualidad que a veces esgrima.

Él, prometió escribirle hasta que sus ideas sean seniles. Hasta que ya no la halle en tierra porque sabe que un día, volará.

No hay comentarios:

Publicar un comentario