El insomnio se ha convertido en mi fiel compañero por estos días, no sé en qué pienso, no sé qué me preocupa más. He querido tenerte, me enamoré de tus rumores antes que de tu presencia y la no correspondencia es más exasperante que el confinamiento obligatorio.
Me acuesto en mi cama con mis oídos tapados de música e imagino una historia justos con fondos armoniosos de Ed Sheeran, lloro y lo siento tan real. Cierra los ojos dónde estés para encontrarnos frente a frente prometo darte ese abrazo que no se ha podido y que duré para siempre.
Dicen que el amor es sufrido, pero yo estoy en un nivel superlativo; te busco y no te encuentro y sí estás evades mis detalles con tus despistes. Duele saber que por muy estoico que he sido me ilusioné y vivir a la esperanza es una lotería que no quiero anotar. Quédate conmigo.
Si supieras todo lo que pasa por mi mente... Imagino tus pequeñas manos entrelazadas con las mías. Tu voz de niña de cinco años susurrando tus pechiches. Tus ojos clavándome una mirada de esas que hacen sentir mariposas...
Sé que no me leerás y tampoco querrás corresponder, pero escribo porque te siento aunque no te pueda ver.
No hay comentarios:
Publicar un comentario